Papá Que se Queda en Casa
- PA Parent and Family Alliance

- Nov 13, 2024
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Todos los que han tenido la oportunidad de ser padres saben que, aunque es uno de los trabajos más gratificantes del mundo, tambiĂ©n es uno de los más difĂciles. Pocos trabajos, si hubiera alguno, acarrean la misma clase de estrĂ©s y ansiedad continuos, asĂ como el amor que significa ser padres. Los factores de estrĂ©s aumentan si eres un padre/madre que se queda en casa, cuyo horario de 9 a 5 incluye llevar adelante y coordinar a toda la familia y no recuerdas la Ăşltima vez que comenzaste a las 9 o finalizaste a las 5. En PA Parent and Family Alliance reconocemos esta clase de sacrificio y a veces de aislamiento social que afrontan los padres que se quedan en casa. Este trabajo frecuentemente ingrato, histĂłricamente lo han hecho las madres. QuerĂamos dialogar con un papá que se queda en casa, Rick Kenkins, para conocer cuáles son las principales dificultades que ha tenido y cĂłmo lidia con las presiones sociales, además de que nos brinde consejos para los papás que reciĂ©n comienzan a quedarse en casa.

“PasĂ© a ser parte de todos los aspectos de las vidas de mis hijos. Desde la escuela, los deportes, las comidas hasta todas y cada una de las tareas escolares que tuve que ver y en las que tuve que ayudar. A diario estaba en la vida de 4 personas que son lo más importante en el mundo para mĂ”, dijo Jenkins sobre su parte favorita de ser un papá que se queda en casa.
Jenkins trabajaba en ventas y perdiĂł su trabajo en 2007 debido a un cambio en su compañĂa. ParecĂa ser la tormenta perfecta porque al mismo tiempo en que Ă©l perdiĂł su trabajo, la carrera de su esposa estaba en ascenso y ella obtuvo un puesto y un nuevo salario que le permitĂa mantener a toda la familia. TambiĂ©n era un momento en el que los niños tenĂan muchas actividades extracurriculares y su suegra necesitaba alguien que la llevara y la trajera de las citas con el mĂ©dico. Kenkins y su esposa decidieron que lo más sensato para la familia era que no buscara un nuevo trabajo inmediatamente. La familia se beneficiarĂa, y se beneficiĂł ampliamente, al tener a uno de los padres en la casa.
Sus dĂas cambiaron rápidamente de almuerzos con los clientes e informes de gastos a queso a la parrilla y hojas de trabajo mental de matemática. “La transiciĂłn inicial no fue para nada difĂcil. Me sentĂa muy afortunado de estar en casa y pasar ese tiempo con ellos. Sin embargo, no siempre fue tan pintoresco”, dijo Jenkins. Muchos padres que se quedan en casa mencionan que, con frecuencia, es un trabajo ingrato. Algunas personas miran a los padres que se quedan en casa y piensan que son personas que simplemente no tienen que ir a trabajar. Pero Jenkins quiere que las personas comprendan que es todo lo contrario, son personas que nunca dejan de trabajar.

Durante las veinticuatro horas tengo que preocuparme y organizar el estudio para pruebas de historia, asegurarme de que sus uniformes estén completos y (suficientemente) limpios, las reuniones de padres y maestros, el mantenimiento del auto, las pilas de platos interminables y mucho más”.
“Hay muchas ventajas y algunas desventajas importantes: no tenĂa la tristeza del domingo por la noche, pero despuĂ©s de un tiempo tampoco el entusiasmo del viernes por la noche; es un dĂa tras otro. Se vuelve rutinario y uno comienza a sentir que no forma parte de la sociedad en algunos niveles. Uno de mis mayores consejos para cualquier padre que está haciendo la transiciĂłn a quedarse en casa es que una vez que tenga dominada la rutina y sienta que comprende las demandas del dĂa a dĂa de su familia, trate de encontrar algo que lo inspire y, lo que es más importante para mĂ, lo conecte con la sociedad. Mis hijos participaban mucho en deportes, asĂ que comencĂ© a participar tambiĂ©n. EmpecĂ© solo como un padre que ayudaba en los partidos y las prácticas y con el tiempo me convertĂ en presidente del club deportivo juvenil de mi ciudad. Esto me permitiĂł tener reuniones y eventos que planear y esperar con ansias lo que estaba fuera de la casa. TambiĂ©n fue un motivo para usar partes de mi cerebro que habĂa olvidado y hacer conexiones y amistades con los adultos de mi zona”.
Desde hace dos años, los hijos de Jenkins ya no tienen una edad que haga necesaria su presencia en casa. Hizo una transiciĂłn de vuelta a su rol en ventas, una transiciĂłn que le resultĂł más difĂcil que la inversa. “Lo considerĂ© natural, realmente. Extraño mucho esa edad de ellos. Tuve la gran bendiciĂłn de poder pasar ese momento con ellos, arrojar la pelota y estar muy conectado con cĂłmo les iba y cĂłmo se sentĂan. Valoro mucho esos momentos. SĂ© que el estrĂ©s de las tareas del hogar y las citas que parecen interminables a veces es abrumador, pero traten de respirar y recordar que sus hijos solo tendrán esta edad una vez”.

Como mencionĂ© anteriormente, la “norma de la sociedad” es que las madres se queden en casa más que los padres y los padres tienden a ser “quienes traen el pan a la casa”. “Mi esposa es una estrella de rock dentro y fuera del trabajo y comenzĂł a ganar más dinero que yo a los siete años de matrimonio. Nunca me sentĂ amenazado por ello, estoy muy seguro de lo que soy y como empleado y padre me siento muy orgulloso de esa mujer, por cĂłmo ha podido proveer a nuestra familia”. Le preguntamos a Jenkins cuál es su mejor consejo para ambos esposos, para que hagan sentirse al otro apoyado y valorado y dijo: “Los ingresos deben compartirse, porque el padre que se queda en casa estarĂa haciendo dinero si no estuviera allĂ haciendo que las cosas funcionen para todos. ValĂłrense. Ambos trabajos pueden no ser apreciados como es debido. La persona que trabaja puede sentirse muy resentida porque se pierde más tiempo de estar con la familia”.
Jenkins anima a cualquiera que pueda ser un papá que se queda en casa a que lo haga. Si bien hubo tiempos difĂciles y con frecuencia sintiĂł que no era apreciado, no lo cambiarĂa por nada en el mundo. Quiere que, en especial, los padres comprendan que nunca se sintiĂł más “hombre” que cuando estaba junto a sus hijos criándolos. “No dejen que nadie los menosprecie por quedarse en casa. EstĂ©n seguros de ustedes mismos y comprendan cuánto están haciendo por los que más aman”. SegĂşn Ă©l, “ante todo, será divertido. Sean fuertes cuando sea necesario. Sean firmes, porque es el trabajo más importante del mundo. Demuestren el amor lo más fĂsicamente posible, sus hijos lo sabrán y los hará mejores. Valoren cada segundo. Si tuviera una segunda oportunidad, lo volverĂa a hacer”.